domingo, 22 de abril de 2012

Ibrahimovic, genio de los pies a la cabeza






Por Ander Barroso.-

La historia de Zlatan Ibrahimovic es realmente peculiar y muy recomendable de conocer para entender un poco mejor su forma de ser. Genio dentro del campo, Ibra nunca ha tratado de esconder su díscola personalidad, influenciada en sus orígenes y en el devenir de la vida. Creció en Rosengard, uno de los barrios inmigrantes más pobres de Malmoe. La pobreza y el alto porcentaje de inmigración son las señas de identidad del lugar que vio nacer a Ibra, que aun hoy aprovecha sus días libres para escaparse y disfrutar de la ciudad junto a su gente.

De padre bosnio y madre croata, sus padres inmigraron a Suecia antes de que él naciera debido a la grave situación que atravesaba la antigua Yugoslavia. Los primeros recuerdos que tiene la estrella sueca son con un balón en los pies. Sus primeras patadas a un balón las empezó a dar con tan solo ocho años en una pequeña cancha de piedra que hoy lleva su nombre. En sus inicios compaginó el fútbol con el taekwondo, su otra pasión. Pero con el paso del tiempo, el fútbol le obligaría a dejar las artes marciales.

Desde pequeño mostró algunos de los rasgos que actualmente tiene. Físicamente siempre ha destacado por su envergadura y ya por aquel entonces poseía el carácter que le ha caracterizado allá donde ha ido. Las discusiones y encontronazos con los entrenadores eran constantes por su forma de ver las cosas y estuvo a punto de dejar el fútbol a los quince años. Una decisión que el propio Ibra reconoce a día de hoy que hubiese sido el mayor error de su vida. Un año después firmaría su primer contrato profesional con el Malmo FF.

El Ajax de Amsterdam fue el gran descubridor del delantero sueco. Realizó una apuesta muy fuerte al pagar 8 millones por un chaval que de 19 años que a pesar de sus buenas prestaciones, era un desconocido. Para ´Ibracadabra` el salto al campeón de la Eredivisie suponía un gran impulso en su carrera, no sólo por el impresionante potencial del conjunto holandés, también por el escaparate que supone para un joven sueco jugar en un equipo como el Ajax, con buena fama a la hora de apostar por jóvenes talentos.

Sin embargo, su adaptación al fútbol holandés fue más dura de lo previsto. Acostumbrado a triunfar allá donde iba, en Amsterdam le costó ganarse al público local. Por aquel entonces, Ibra sólo era una promesa y sus salidas de tono no le ayudaban nada a la hora de hacerse un nombre dentro del siempre competitivo Ajax. Su salto a Holanda le hizo madurar y crecer. Sus expulsiones y salidas nocturnas le hicieron crearse una fama que sólo borraría a base de tantos . Goles que le ayudarían a dar un salto más en su carrera: la Juventus.

La ´Vecchia Signora´ desembolsó 19 millones por el traspaso del ariete sueco. Para entonces, Zlatan había dejado de ser un desconocido. Pero fue en Turín donde explotó y terminó de confirmarse como uno de los delanteros con más proyección de la próxima década. Imparable en el juego de espaldas, es un delantero que sabe aguantar el balón y esconderlo. Ha marcado muchos goles mediante remates acrobáticos, posee una zancada dañina y vertical que le convierten en un tipo muy peligroso si le das espacio pese a que la velocidad no es uno de sus fuertes. Domina tanto el juego largo como el corto, una virtud muy importante en los delanteros.

En Delle Alpi fue una pieza clave de los dos Scudetto que ganó la Juve, que después quedarían invalidados por el escándalo del moggi-gate. Tras el descenso del equipo turinés, muchos grandes de Europa empezaron a interesarse en buena parte del vestuario del equipo de Delle Alpi e Ibra fue uno de los que más ´novias` tuvo. Se decantó por el Inter de Milan. En San Siro continuó con su progresión. Allí formó una dupla de ensueño junto a Adriano que le ayudarían a ganar tres títulos ligueros como nerazzurro.

Hartó de ganar en Italia (posee un 100% en títulos ligueros con tres equipos distintos), la llamada del Barça era una oportunidad única para él. Un tren que sólo pasa una vez en la vida. Aterrizaba en el mejor equipo del mundo, convirtirtiéndose en el fichaje más caro de la historia azulgrana, 64 millones de euros. Una apuesta de Pep Guardiola, que tras cargarse a Samuel Eto´o, depositaba toda su confianza en el sueco como referente del equipo. Sin embargo, la apuesta de Guardiola no salió como él mismo pensaba…

Ibra nunca se adaptó a un vestuario hecho mediante señales claras. Le costó asimilar que ya no era el líder y tenía que jugar para un tipo llamado Messi. No exhibió su mejor nivel porque su cabeza no estaba con la confianza y moral suficiente, pero aún así, sus números fueron buenos y acabó la temporada con 21 goles. Su marcha de la Ciudad Condal fue un alivio para todas las partes. Guardiola, el grupo y el propio Ibra han salido reforzados con su vuelta a Italia.

Sobre todo, el de Malmoe. En las filas del Milan vuelve a sentirse un líder, ha recuperado la sonrisa y su mejor fútbol, siente la admiración de los demás y su importancia en el grupo. Esta noche regresa al Camp Nou, lo hace como referente del equipo de Massimiliano Allegri. El 0-0 de la ida obliga al cuadro italiano a salir con la idea de marcar, faceta claramente reservada para Ibra. Estará enrabietado y con las ganas de herir al que fue su rival. Pararle es el primer camino para estar en las semis.

Frank Ribery, velocidad y regate como arma de destrucción






Por Ander Barroso.-

Frank Ribery es uno de los motores de este Bayern Munich. El fútbol del que se habla en el Allianz Arena en los últimos tiempos va asociado con la velocidad, verticalidad y capacidad anotadora de los hombres de ataque y ahí entra en escena la figura de ´Scarface`. Va camino de los 30 años (los cumple este sábado sábado), pero todavía le queda mucho fútbol, con el que tiene varias cuentas pendientes. Perder una final del Mundial (en 2006 frente a la Italia de Marcelo Lippi) y otra de Champions (en el Santiago Bernabéu contra el Inter de Mourinho) es algo que se queda ahí.

Por eso, los próximos meses serán claves para quitarse más de una espina en Europa con su equipo y su selección, con la que tiene como asignatura pendiente ganar un título. Tanto en el equipo bávaro como en los ´Bleus` es un hombre muy a tener en cuenta por sus cualidades. Si no ocurre esta noche nada raro, el Bayern debería de sellar su billete para las semifinales de la Champions League, donde ha mostrado suficientes argumentos para poder plantar cara al Real Madrid. El hecho de que la final se dispute en el Allianz es un extra de motivación para el equipo alemán.

Nacido Boulogne-sur-Mer, lugar situado al norte de Francia, Ribery no puede decir precisamente que su vida haya sido fácil. La superación, el sufrimiento y la lucha extrema fueron claves en su juventud, ya que Ribery tuvo que luchar contra todas las adversidades que la vida le puso delante. Estuvo a punto de fallecer a los dos años de edad por un accidente de coche, sus padres le abandonaron y pasó un buen tiempo en un convento de monjas, del cual se escapaba para jugar al fútbol…

La rebeldía siempre fue siempre una de sus características. Siempre tuvo claro que su único objetivo era ser futbolista. Estudiar no era algo que se le diera demasiado bien y por eso se puso a trabajar pronto. Se levantaba todos los días a las cinco para ir a trabajar a la construcción, donde era peón. Hasta que el fútbol le dio la oportunidad de vivir de ello. Debutó en el 2001 con el club de su ciudad natal y tras varios cambios de equipo (incluido su paso por el Galatasaray) donde fue creciendo a pasas agigantados, el Olympique de Marseille se hizo con sus servicios.
El OM se anticipó en la puja a otros grandes del fútbol francés como el Lyon o el PSG. Y su apuesta bien mereció la pena. En Marsella pronto se convertiría en el ídolo del Velodrome, por donde empezarían a desfilar ojeadores de los mejores equipos de Europa para seguir las prestaciones de Ribery. Media Europa se pegaba por él, mientras los dirigentes del equipo galo se frotaban las manos ante el negocio que tenían delante. El destino final de ´Scarface` sería el Bayern Munich, que tras una dura negociación, cerraría su fichaje entorno a los 25 millones. En Munich hace tiempo que amortizaron el pago a base de sus goles y asistencias.

A la hora de situarle sobre el césped, Ribery puede jugar en las posiciones más ofensivas del campo, aunque el atacante galo siempre ha rendido mejor pegado a la banda, lugar desde donde puede exprimir mejor sus facultades, casi todas ellas físicas, con mayor soltura. Porque es pegado a la línea de banda donde consigue el espacio apropiado para poder encarar al rival con sitio suficiente para explotar su velocidad. Un espacio que por dentro es bastante más difícil de encontrar.

Técnicamente es uno de los aspectos en los brilla menos. Pero es que su fútbol siempre se ha basado en la velocidad, el regate y la profundidad. Cualidades que domina de forma sobresaliente y que pese a no ser un portento técnico, le ayudan a ser un especialista marcando y dando goles. Puede que tampoco sea un jugador estéticamente fino y atractivo, pero nadie puede negar que cuando está acertado es un jugador que marca diferencias como pocos lo hacen. Es un hombre que muchas veces desatasca partidos con sus genialidades y una constante arma de peligro ofensivo de este Bayern. Seguro que Mourinho ya está pensando como pararle…